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Rosariazo

El Rosariazo vive en la memoria del pueblo y la lucha organizada
La Bancaria Rosario conmemora una gesta obrera y popular

En mayo de 1969, Rosario fue escenario de uno de los levantamientos populares más significativos de la historia argentina: el Rosariazo, expresión viva de una sociedad que ya no soportaba más represión, desigualdad y silencio. A 55 años de esa jornada heroica, desde La Bancaria Seccional Rosario reivindicamos con orgullo la memoria de las y los trabajadores, estudiantes y vecinos que salieron a las calles a enfrentar la dictadura militar de Onganía.

En un contexto de efervescencia continental, con el Mayo Francés y las luchas estudiantiles en Tlatelolco (México) como telón de fondo, la Argentina vivía también un clima de resistencia creciente. Las grandes huelgas obreras en El Chocón, la gráfica Fabril Financiera y la destilería de YPF en Ensenada fueron el preámbulo de un movimiento que ya no podía ser contenido.

La chispa se encendió el 15 de mayo de 1969, cuando los estudiantes de Corrientes y Resistencia protestaron contra el aumento del 500% en los tickets del comedor universitario. La brutal represión dejó como saldo el asesinato del estudiante Juan José «Chelo» Cabral, y provocó una ola de indignación nacional.

En Rosario, la respuesta no se hizo esperar. El 16 de mayo, estudiantes y trabajadores salieron a la calle. Ese día, la policía asesinó al joven Adolfo Bello, estudiante de economía, dentro de la Galería Melipal. La bronca del pueblo rosarino creció. El 20 de mayo, la Federación Universitaria de Rosario decretó la huelga estudiantil. Y el 21 de mayo, en la histórica Marcha del Silencio, la represión desató la furia de miles. Comenzaba así el Rosariazo.

Obreros, estudiantes y vecinos levantaron barricadas, encendieron fuegos para disipar los gases, ocuparon el rectorado de la universidad y enfrentaron a las fuerzas policiales y militares con una organización y unidad admirables. Fue una verdadera rebelión popular que marcó un punto de quiebre y un ejemplo de unidad obrero-estudiantil que aún hoy nos inspira.

El Rosariazo no fue solo una protesta: fue el grito colectivo de un pueblo cansado de la censura, de los planes económicos dictados desde afuera, del conservadurismo moral, de la persecución política y la represión.

Desde La Bancaria Rosario sostenemos que la memoria es una herramienta de lucha.
Hoy, frente a nuevas amenazas a nuestros derechos, a discursos negacionistas y al intento de desarticular el tejido social y sindical, recuperamos el espíritu del Rosariazo como símbolo de dignidad, resistencia y unidad.

Reivindicamos la historia para seguir construyendo futuro.
Porque sin memoria, no hay democracia ni justicia.
El Rosariazo vive en la lucha cotidiana del pueblo trabajador.

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