Estuvimos en la calle acompañando a trabajadores y trabajadoras que todos los días padecen las consecuencias del brutal ajuste que lleva adelante este Gobierno. La movilización de San Cayetano vuelve a demostrar que nuestro pueblo no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados. Cuando el trabajo falta, los salarios no alcanzan y cada vez son más las familias que la pelean para llegar a fin de mes, la respuesta tiene que ser la organización, la unidad y la lucha.
No nos vamos a resignar. Más que nunca levantamos las banderas de Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo, porque frente al ajuste la única respuesta posible es la organización y la lucha de las y los trabajadores.
¡La dignidad de las y los trabajadores no se negocia!